El sellado estático y el sellado dinámico difieren principalmente en si existe o no movimiento relativo entre las superficies selladas. Un sello estático funciona entre componentes que permanecen estacionarios uno respecto al otro, mientras que un sello dinámico está diseñado para mantener el sellado cuando un componente se mueve contra otro. Esta diferencia puede parecer simple, pero modifica la forma en que debe diseñarse y seleccionarse el sello.
Una junta entre dos bridas estacionarias es un ejemplo típico de sellado estático. Una vez que los componentes se aprietan, normalmente las superficies selladas no deslizan una contra otra durante el funcionamiento. Una Junta tórica instalada entre una carcasa estacionaria y una tapa puede funcionar del mismo modo. Su capacidad de sellado proviene principalmente de la deformación elástica del caucho y de la presión de contacto generada dentro de la ranura. Dado que hay poca o ninguna fricción continua entre superficies en contacto, la fricción y el desgaste normalmente no son las principales preocupaciones.
El sellado dinámico es más exigente porque la interfaz de sellado está expuesta al movimiento. Un ejemplo común es una junta de aceite instalada alrededor de un eje giratorio. El eje gira continuamente, mientras que el cuerpo de la junta permanece fijo en la carcasa. Por lo tanto, el labio de sellado debe mantener el contacto con el eje permitiendo, al mismo tiempo, un movimiento relativo controlado. Las juntas radiales para ejes están diseñadas específicamente para este tipo de condición, y factores como la velocidad del eje, la temperatura, el lubricante, la diferencia de presión y la excentricidad del eje afectan su rendimiento.
El punto clave es que un sello dinámico no puede tratarse simplemente como un sello estático con un contacto más apretado. Cuando un labio de sellado presiona contra un eje en movimiento, la fricción genera calor. Si la presión de contacto se vuelve excesiva, la fricción y la temperatura pueden aumentar, lo que podría acelerar el desgaste. Al mismo tiempo, la presión de contacto no puede ser demasiado baja, pues la junta podría perder su capacidad para mantener una interfaz de sellado estable.
La lubricación también se vuelve mucho más importante en el sellado dinámico. Una junta de aceite correctamente diseñada normalmente no depende de un contacto completamente seco entre el labio y el eje. Existe una película muy delgada de lubricante en la interfaz, y la geometría del labio ayuda a mantener el equilibrio entre la retención del fluido y la fuga controlada. SKF señala que el estado superficial del eje, la velocidad, la lubricación y la generación de calor influyen todos en junta radial para eje rendimiento.

También existe una diferencia en cómo se tratan las superficies de sellado. El sellado estático puede tolerar con frecuencia condiciones de contacto relativamente simples, porque no hay deslizamiento continuo. Sin embargo, una superficie de sellado dinámico debe ser adecuada para movimientos repetidos. La dureza del eje, el acabado superficial, la excentricidad y la alineación pueden afectar todos el desgaste del labio y las fugas.
Entonces, la forma más sencilla de comprender la diferencia es esta: el sellado estático controla principalmente las fugas entre piezas fijas, mientras que el sellado dinámico debe controlar las fugas al tiempo que permite el movimiento. Por eso, un anillo tórico utilizado como sellado estático y un retenedor de aceite para eje rotativo no pueden evaluarse con exactamente los mismos criterios de diseño, aunque ambos tengan como finalidad evitar el desplazamiento no deseado de fluidos.
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